pertenecer (parte I).

10:27


Llevo un tiempo reflexionando sobre un sentimiento que siempre recuerdo en mí: el de no pertenecer a ningún sitio. Quizás porque jamás he sentido que encajara en este pueblo que me vio crecer hasta la mayoría de edad, tampoco la ciudad que me acogió después en la universidad. 
No me malinterpretéis, tengo unos padres y un hermano a los que adoro. Pero aunque ahora por cosas del azar vuelvo a estar en la casa familiar, no la siento más que paredes. Paredes en las que he vivido muchas cosas claro. Pero no dejan de ser muros.
Quizás lo más parecido a pertenecer que he sentido fue mi querida Marburg. Ahí empecé a encontrarme a mí misma y me rodeé de mucha gente que solo aportaron cosas buenas. Ojalá hubiera podido aportarles yo más, pero espero que entendieran que en ese momento estaba muy limitada en mi capacidad de relacionarme.
En inglés tenemos la palabra home que traducimos como casa y aprendemos cuando no sacamos un palmo del suelo. Pero home es más que una casa, es un hogar.
Para mí un hogar es un sitio seguro, donde puedes ser tú, donde nadie te mira, donde nadie te juzga. Donde no piensas, solo eres. Y ahí me di cuenta que sí tengo algo a lo que llamar hogar y son las personas. Y aunque las coordenadas marcan a mi persona favorita en el mundo, va por algunas más.
Gracias por marcar puntitos en el mapa donde me siento segura.

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